Ganaderos en extensivo y productores de patata ecológica a 1.350 m de altitud
La familia Pastoret está vinculada a la masía que lleva su nombre desde tiempos inmemoriales, hasta que a finales del siglo XX tuvo que trasladarse a vivir al pueblo tras la muerte repentina del cabeza de familia. Desde entonces, fueron diversas familias de masoveros las que se encargaron de la masía hasta que en los años sesenta quedó deshabitada.
En el año 2006, Joan Pastoret, el padre de Guillem, decidió asumir la gestión de la finca familiar dedicándose a la ganadería equina, muy tradicional en la zona y, al cabo de unos años, Guillem tomó el relevo. En 2015 Roser y Guillem, ingenieros agrícolas que trabajaban entonces en una consultoría propia, decidieron dedicarse de manera principal a la ganadería, en la masía, e introdujeron un rebaño de vacas y otro de cabras.
En la actualidad, han abandonado definitivamente la actividad técnica y, para poder centrarse en la explotación familiar, han apostado por una actividad de diversificación basada en la oferta ecoturística de visitas y degustaciones.

Vínculos y ejes vitales
Hoy en día, Roser y Guillem forman parte de la explotación y trabajan en ella a tiempo completo, y lo hacen con la ayuda y la colaboración de toda la familia. «Nuestro vínculo con este mundo es la tradición familiar y la pertenencia a un pueblo de montaña en el cual la ganadería ha tenido siempre un peso muy importante en la economía local. Además, nuestra formación como técnicos agrícolas y la experiencia laboral como consultores en la materia, así como la colaboración puntual en la explotación ganadera de unos familiares del pueblo, nos permitió iniciarnos en la actividad conociendo ya un poco el terreno.»
«La ganadería extensiva es la tradicional en nuestra zona, la montaña pirenaica, y la única vía para poder rentabilizar unas tierras familiares en las cuales no es viable la producción maderera ni la producción agraria a gran escala, debido a la orografía del terreno y a los elevados costes de producción —nos dicen—. La ganadería extensiva de vacas y yeguas permite aprovechar los prados, pastos y bosques de nuestra explotación, de manera rotativa y complementaria entre las distintas especies.» Añaden que el hecho de trabajar siguiendo las pautas de la producción ecológica es simplemente «el reflejo de las prácticas tradicionales y la voluntad de producir alimentos de la máxima calidad, con el mayor respeto hacia nuestro territorio y por el bienestar de nuestro ganado».
Forman parte de la Asociación de Criadores de Yeguas del Ripollès que, a su vez, está integrada en la Federación de Criadores de Caballo Pirenaico Catalán, «porque desde hace muchos años nos dedicamos a la cría de este tipo de ganado en unas condiciones de muy baja rentabilidad y creemos necesario promover y fomentar el sector, así como el consumo de carne de potro». Pero además, en Can Pastoret cultivan patata ecológica: «Hemos empezado en 2021, con la voluntad de recuperar un cultivo muy tradicional en el pueblo y de poder comercializar un producto local de máxima calidad. El Valle de Camprodón dispone de la marca Trumfa de la Vall de Camprodon para la comercialización de patatas» (trumfa es el nombre local de la patata).
«Nuestro vínculo con este mundo es la tradición familiar y la pertenencia a un pueblo de montaña en el cual la ganadería ha tenido siempre un peso muy importante en la economía local.»

El cariño hacia el entorno y las raíces
«Somos personas sencillas y tradicionales, con un gran cariño por nuestro entorno y nuestras raíces. Con ganas de vivir en armonía con nuestro territorio y de podernos ganar la vida con la gestión de la finca familiar, que queremos conservar y mejorar para dejarles a nuestros hijos un medio de vida, si les es necesario.»
Con estas premisas, Roser y Guillem encabezan un proyecto tradicional que han podido sacar adelante en Molló, en un entorno con el cual mantienen un vínculo muy especial: «Aquí nació Guillem y el hecho de disponer de la finca familiar facilitó enormemente la posibilidad de dedicarnos a la ganadería de montaña; de hecho, de no haber sido así, es prácticamente seguro que no habríamos iniciado este camino.»
Con esta circunstancia a favor, antes de animarse a dirigir la explotación, era necesario aprender más: «De entrada, nuestra formación académica y la experiencia profesional nos permitieron conocer la base de la gestión de las explotaciones familiares de montaña, pero lo más importante para nosotros fue la colaboración puntual en la explotación de unos familiares del pueblo durante un par de años antes de iniciar nuestra propia actividad. Esto nos permitió conocer el ganado y el trabajo que comporta, además de valorar si realmente nos gustaba el trabajo e íbamos a ser capaces de hacerlo.»
El balance fue positivo, y la decisión llegó poco después.
Siguen las pautas de la producción ecológica como reflejo de las prácticas tradicionales y de la voluntad de producir alimentos de máxima calidad, con el mayor respeto hacia el territorio y por el bienestar de los animales.
Aprendizaje constante
Gestionar Can Pastoret, a 1.350 metros de altitud, implicó no solo un cambio en la manera de vivir, sino también un esfuerzo constante por superar los obstáculos: «Sobre todo nos han hecho sufrir mucho las dificultades de financiación y la falta de liquidez en algunos momentos, ya que desde el 2015 hemos realizado importantes inversiones en la finca, como la adquisición de animales, de maquinaria, obras diversas, equipamientos, etc. El hecho de poder disponer de diversas líneas de ayudas públicas, de la Política Agraria Común, nos ha permitido sobrevivir, ya que sin ellas, y como sucede con la mayoría de explotaciones familiares de montaña, nuestra actividad sería completamente deficitaria.»

El día a día, en la masía, lo marca el ganado. «Durante el invierno, estamos más atados ya que hemos de alimentar nosotros a los animales, las vacas en el establo, las cabras en el corral y las yeguas en los prados de Molló y en los pastos de que disponemos en Batet de la Serra. El resto del año es más variable ya que el ganado aprovecha de manera rotatoria los pastos y los prados de Can Pastoret y en verano, los de la alta montaña, de manera que tenemos más disponibilidad para asumir nuestra nueva actividad ecoturística a la cual nos queremos dedicar.»
En cualquier caso, el aprendizaje de esta forma de vida tan asociada a la montaña ha sido muy fructífero: «Hemos aprendido que nuestros antepasados estaban muy bien adaptados al territorio y a unas condiciones climatológicas muy severas, y que tenían que ser muy constantes para poder sobrevivir en condiciones de pura subsistencia.»
Roser y Guillem valoran de todo ello los aspectos positivos y los negativos: «Los pros son principalmente la proximidad de una naturaleza muy auténtica, con la cual hemos de convivir y adaptarnos para poder obtener un rendimiento, y al mismo tiempo disfrutar de ella. Los contras son básicamente las dificultades asociadas al aislamiento de las zonas de montaña, donde los costes tanto de producción como a la hora de hacer inversiones son siempre más elevados. Parece que esto la Administración no lo tiene del todo claro y, por ejemplo, la medida de ayuda a las zonas con limitaciones naturales está muy infradotada económicamente, y no distingue correctamente las zonas de montaña como la nuestra de otras con mejores condiciones productivas.»
«Vivir en Molló nos garantiza la proximidad de una naturaleza muy auténtica, con la cual hemos de convivir y a la que nos hemos de adaptar para poder obtener algún rendimiento y al mismo tiempo poder disfrutar de ella.»

Carnes ecológicas, saludables y con la esencia de la montaña
Hablamos de todo aquello que producen y de cómo lo hacen. Hablamos de aquello que les define. Y nos dicen que las carnes de Can Pastoret «son lo máximo de naturales y saludables, puesto que trabajamos según las normas de la producción ecológica y practicamos la ganadería extensiva, ligada al aprovechamiento de los prados y pastos de montaña. La esencia es la ganadería tradicional, la trashumancia, los pastos de alta montaña. Aquello que las hace más especiales es que provienen de animales sanos y vigorosos, que viven todo el año en los pastos y que se alimentan de productos naturales. Tenemos la certificación del Consejo Catalán de la Producción Agraria Ecológica (CCPAE) pero no la utilizamos para la comercialización. Nuestra marca es Can Pastoret, porque valoramos la proximidad y el conocer a los productores por encima de los sellos y las marcas que, muchas veces, solo garantizan que se han superado unos controles administrativos. Por este motivo hemos abierto al público nuestra explotación y ofrecemos degustaciones de los productos. La esencia es la proximidad».
Hoy por hoy sus productos solamente pueden probarse y adquirirse en la propia masía de Can Pastoret, además de en un par de restaurantes del pueblo a los cuales sirven carne de ternera y cabrito. «Creemos que lo más importante es que el consumidor pueda conocer el origen de los productos, que sean de proximidad y de confianza, más allá de sellos y marcas genéricas. Para nosotros, el consumo de productos locales ha de ser un acto de compromiso con el país, con el territorio, ya que sin los productores agrarios locales y las explotaciones familiares, no tendríamos un país tan bonito ni tan diverso.»

«Las carnes de Can Pastoret son lo máximo de naturales y saludables. La esencia es la ganadería tradicional, la trashumancia, los pastos de alta montaña. Y lo que las hace más especiales es que provienen de animales sanos y vigorosos, que viven todo el año en los pastos y que se alimentan de productos naturales.»
En este sentido, les preguntamos si consideran que hay un cambio de tendencia en nuestra sociedad en lo que se refiere al consumo, con una visión más responsable. «Creemos —nos contestan— que un sector muy importante de la sociedad, independientemente de sus posibilidades económicas, tiene ya una visión responsable y, sobre todo, interés por los productos locales y ecológicos. El problema es que a menudo confiamos ciegamente en lo que se nos ofrece sin ir más allá y, hoy en día, en que las grandes cadenas de distribución han entrado a comercializar productos ecológicos, corremos un gran riesgo de que se pervierta el sistema. El consumidor concienciado ha de poder conocer el origen de los alimentos que adquiere.»
Aunque en breve esperan abrir algún otro canal de venta directa de sus productos, seguramente a través de su página web, su prioridad actual consiste en organizar visitas y experiencias para que quien lo desee se desplace hasta Molló a conocer su iniciativa y los valores asociados, así como la razón de ser de su forma de vida. En este contexto, han puesto en marcha, el Aula de Entorno Rural Can Pastoret.
«Para nosotros, el consumo de productos locales ha de ser un acto de compromiso con el país, con el territorio, ya que sin los productores agrarios locales y las explotaciones familiares, no tendríamos un país tan bonito ni tan diverso.»

Visitas guiadas y excursiones a medida
Roser y Guillem organizan visitas guiadas en el entorno de la masía —de mañana con comida, o de tarde con merienda, mediante reserva previa— para ver las instalaciones, el ganado y los campos de cultivo y los prados, y disfrutar del paisaje. Además, programan visitas y excursiones a medida para grupos.
«Las personas que nos visitan —dicen— descubren la realidad del sector agrario en la montaña, las prácticas agrarias y ganaderas tradicionales y, sobre todo, se sienten cómodas y libres para poder preguntarnos todo aquello que desconocen y que les inspira curiosidad. Al mismo tiempo, pueden disfrutar de nuestro entorno, de un paisaje incomparable y probar nuestras carnes y otros productos locales de máxima calidad y autenticidad. Todos nuestros visitantes se marchan muy contentos y satisfechos, tanto con la experiencia de la visita como con las comidas guiadas en las que pueden probar y conocer diversos productos locales, además de nuestras carnes.»
Quieren transmitir valores: «Para nosotros es muy importante el respeto hacia nuestros antepasados y hacia todo aquello que consiguieron a base de sudor y esfuerzo; por eso creemos en las prácticas tradicionales y queremos recuperar producciones ya desaparecidas. Además queremos transmitir nuestro amor hacia nuestro ganado y por nuestros productos, que quede muy claro que la producción ganadera en extensivo garantiza el máximo bienestar animal y la máxima calidad de los productos. Finalmente, esperamos transmitir a nuestros visitantes las ganas de dedicar tiempo a conocer el origen de los productos alimentarios que consumimos, que es la mejor manera de poner en valor la producción local.»
«Creemos en las prácticas tradicionales y queremos recuperar producciones ya desaparecidas. Además, queremos que quede muy claro que la producción ganadera en extensivo garantiza el máximo bienestar animal y la máxima calidad de los productos.»

Un patrimonio que es necesario valorar
Can Pastoret se reivindica como una herramienta de divulgación y promoción del entorno y su idiosincrasia. «Además de producir siguiendo prácticas tradicionales y ecológicas, con el máximo respeto por nuestro entorno y nuestro ganado, la oferta de visitas a la explotación y degustaciones guiadas de productos locales creemos que puede ser un arma muy interesante para poner en valor nuestro territorio y patrimonio.» Y, también, para promover el sector primario: «Nuestros visitantes valoran muy positivamente el poder conocer cuáles son las prácticas tradicionales propias de las masías de montaña y el origen de los alimentos que consumen. Por eso, proyectos como el nuestro pueden ser muy importantes a la hora de conseguir el reconocimiento social de los productores agrarios, reconocimiento que hoy en día es más necesario que nunca.»

«Además de producir siguiendo prácticas tradicionales y ecológicas, con el máximo respeto por el entorno y el ganado, la oferta de visitas a la explotación y degustaciones guiadas de productos locales creemos que puede ser un arma muy interesante para poner en valor nuestro territorio y patrimonio y para promover el sector primario.»
Imaginan el futuro del sector muy incierto: «Tenemos grandes amenazas como el cambio climático, los acuerdos comerciales a gran escala que afectan a la demanda y a los precios, la gestión de la fauna salvaje, la evolución del sistema de ayudas de la Política Agraria Común, las modas a las que muchos se apuntan sin conocimiento, etc. Esperamos que el futuro del sector agrario, sobre todo en las zonas de montaña, permita conservar las pequeñas explotaciones familiares como la nuestra, y fomentarlas, ya que hoy en día hay muchos jóvenes con ganas de instalarse en este sector pero se encuentran con grandes dificultades para poder hacerlo.»
En su caso, les gustaría poder diversificar la explotación ganadera con ovejas y otras producciones ganaderas y agrícolas de la zona. Mientras tanto, el camino hacia el futuro pasa por consolidar el día a día de la explotación, «y abrir el Aula de Entorno Rural a grupos escolares, ya que creemos que es imprescindible que los niños conozcan las prácticas agrarias tradicionales para que de mayores valoren los productos locales».
Can Pastoret
Ganaderos en extensivo y productores de patata ecológica a 1.350 m de altitud
Mas Can Pastoret
Ctra. de Francia (C-38), km 23,6
17868 Molló (Ripollès)
Gerona
Tel.: 699 34 96 56
https://canpastoret.com/
visita@canpastoret.com
Personas de contacto: Roser Armadàs y Guillem Pastoret