Esquís artesanales para conectar con las emociones
Oriol Baró es el creador de Liken Skis. Aventurero, inquieto y curioso, apasionado por la montaña en estado puro y por la conexión con el territorio y la naturaleza desde la infancia,su vocación tecnológica y mentalidad analítica le condujeron a titularse como ingeniero industrial.
Después de ejercer como ingeniero de proyectos en Barcelona durante 15 años, la necesidad de recuperar su vínculo con la montaña y con una de sus grandes aficiones, el esquí, le hizo replantearse su trayectoria profesional y vital. A raíz de una conversación entre amigos, surgió la idea de fabricar sus propios esquís. Nació, así, un reto que maduró hasta convertirse en su proyecto personal, en el año 2018.

De la ciudad y el entorno urbano se trasladó a su pueblo natal, la Pobla de Lillet, para vivir más intensamente conectado al medio, y con un estilo de vida más en línea con su forma de ser y sus valores. Desde entonces, su iniciativa, ganadora de diversos premios al emprendimiento, le ha permitido trabajar de manera creativa con un producto que le apasiona, y con el cual se siente realizado cada día.
En la página web de Liken Skis se explica que el esquí le devuelve todo el amor que dedica a su elaboración y le permite disfrutar, en plena naturaleza, de la libertad de las montañas.
Esquís únicos y personalizados, en simbiosis con la naturaleza
En Liken diseñan y fabrican artesanalmente y bajo pedido esquís de madera de altas prestaciones y de gran calidad y durabilidad. En el proceso de elaboración, que tiene lugar íntegramente en el taller, se cuida de cada detalle y se tienen en cuenta las características, deseos y requisitos del comprador. Y es que se procura que la relación con el cliente sea cercana y directa, sin intermediarios, para ofrecer un producto ajustado a sus necesidades.
Los esquís se confeccionan con materiales de calidad y apostando por la sostenibilidad, la proximidad y la personalización. Sus diferentes modelos —Orhi 72 (pista, eslalon), Baiau 88 (pista, all mountain), Anie 74 (pista, polivalente), Astazu 98 (freeride) y Carlit 88 (rando)— se pueden solicitar en cinco posibles acabados de serie (madera de bambú, roble, teca, wengué, boj-olivo). Todos los esquís Liken están elaborados con una estructura constructiva en sandwich con núcleo de fresno reforzado con fibra de vidrio para garantizar un buen comportamiento y unas buenas prestaciones.

Pero, además, cada esquí se fabrica y personaliza bajo pedido. El cliente es una parte importante del proceso, ya que define de forma única y singular, cómo será su producto, tejiendo una conexión emocional con el mismo. Puede escoger el modelo o el pack con los accesorios recomendados, la o las maderas para los acabados de serie, incorporar una ilustración exclusiva… A partir de sus indicaciones, se fabrican los esquís, que le son enviados o bien que puede pasar a recoger personalmente al taller, en la Pobla de Lillet.
Cada resultado es único, como puede comprobarse en este taller-showroom de material de exposición y prueba, abierto a todo aquel que desee conocer el proyecto y experimentar las sensaciones únicas de unos esquís nobles de madera.
Liken Skis quiere llegar a aquellas personas que aman la montaña invernal y buscan una conexión especial con la naturaleza.
Por otra parte, en Liken Skis cuentan asimismo con colaboradores —un activo imprescindible de la marca— que, gracias a su rigor analítico, criterio técnico, experiencia y profesionalidad, transmiten sus sensaciones sobre los esquís y contribuyen de manera activa a las mejoras y al desarrollo de nuevos productos.
Hablamos con Oriol Baró de la esencia y la trayectoria de la empresa
¿Cómo te definirías, como persona y como emprendedor?
Desde pequeño he sido una persona muy inquieta y movida, con necesidad de hacer cosas diferentes y nuevas, con mucha motivación por descubrir y conocer nuevos lugares, personas, experiencias… Esta inquietud, con los años, la había dejado en segundo término, arrinconada por la seguridad, el confort, las “normas” existentes en las empresas, donde todo está delimitado y establecido y donde aspectos como la creatividad, la flexibilidad y la libertad cuestan de desarrollar. Hasta que decidí volver a lo que era mi esencia.
Tengo un perfil técnico y riguroso, estricto y responsable. Me gusta tener los procesos y las situaciones bien estructurados y organizados, pero al mismo tiempo me gusta la incertidumbre del mañana, hace que me sienta vivo. Parece contradictorio, pero sentir el vértigo de la incertidumbre me asusta y a la vez me hace sentir tan conectado a lo que hago, que no quiero renunciar a experimentar esta sensación frente a lo desconocido.

Soy una persona muy tenaz y perseverante en todos los proyectos, y todavía más cuando se trata de proyectos que me apasionan. No hay nada que me haga sentir más vivo que tener un proyecto profesional (que a la vez es todo un nuevo proyecto de vida, un sueño) por el cual luchar para hacerlo realidad, para vivir como quiero vivir y sentirme plenamente autorrealizado.
Naciste rodeado de montañas. ¿Cómo explicarías tu vínculo emocional y vital con la naturaleza?
Por lo que respecta a mi conexión con la montaña y la naturaleza, nací en la Pobla de Lillet, rodeado de montañas, y es aquí donde he crecido. De pequeño salía de casa y ya estaba en contacto con la naturaleza y los bosques; por este motivo me he sentido siempre muy afortunado, ha sido un privilegio haber nacido en este entorno, poder jugar en la calle, salir a correr, en bici, hacer vida de pueblo y estar al pie de las montañas. Es un absoluto privilegio disfrutar de todo esto cada día, sin tener que esperar los fines de semana para ir de la ciudad al pueblo.
Ya de niño, con mis padres, participábamos en caminatas populares, salíamos por los bosques del Catllaràs, y con cuatro o cinco años empecé a esquiar en Coll de Pal, en la Molina. Pasaba los fines de semana esquiando… Fue entonces cuando empezó ese enamoramiento de los bosques, la naturaleza y la montaña. Lo que sentía —y siento—, en la montaña y la alta montaña, es sensación de libertad, de paz interior, de silencio, de relax, de sentir que formo parte de todo este entorno. Para mí, es totalmente natural estar rodeado de todo esto. Es una conexión que me hace sentir en paz conmigo mismo. Estar en contacto con la naturaleza es como una meditación. De hecho, cuando años más tarde tuve que ir a la universidad, me sentía prisionero entre el cemento, los coches y el ruido.
En lo que se refiere a la práctica del deporte, para mí no tiene una vertiente deportiva o competitiva. Ahora que está de moda hacer carreras de montaña, que todo el mundo hace montaña con el reloj, controlando el tiempo y con prisas… Yo entiendo la montaña y la naturaleza, y evidentemente la nieve y el esquí, como algo que hago para mí mismo, para sentirme bien, por el solo hecho de la práctica. Para mí, hacer naturaleza y montaña es una forma de compartir con otras personas. De hecho, las conversaciones más interesantes y existenciales que he tenido con los amigos han sido desde una bicicleta, con unos esquís en los pies o saliendo a correr por el bosque. Es una manera de conectar con la naturaleza y a la vez fortalecer las relaciones.
¿Cómo viviste el cambio que te hizo regresar al Berguedà y el paso de la ciudad a la montaña?
Para mí fue como un regalo, un premio. Como nací en la Pobla y viví allí hasta los 18 años —momento en el que fui a la universidad—, es donde tengo todos mis vínculos. Aunque durante 20 años estuve viviendo fuera, los fines de semana seguía subiendo al Berguedá, de manera que nunca me he desvinculado.

Fue muy sencillo volverme a instalar en el pueblo: tengo amigos que todavía viven y trabajan allí, otros que vienen el fin de semana, cuando voy por la calle la gente me conoce, conversamos en el café… Mi caso no es el de un forastero que llega a un nuevo lugar y ha de empezar de cero. Además, como fabrico los esquís y he de subir constantemente a la Cerdanya a probarlos, a esquiar con algún cliente, a reunirme o a llevar esquís a un proveedor que es quien hace el mantenimiento de las suelas…, tenerla a 30 minutos es un lujo. En lo que se refiere a la logística es todo sencillo, a lo que se añade un hecho más: tengo el taller a tres minutos caminando desde casa. El tráfico, las colas, los coches han desaparecido… Todo esto no tiene precio, es un privilegio.
Necesito el coche para el resto de cosas, pero como esa parte la tengo también muy normalizada e interiorizada, sé que invierto un tiempo limitado para realizar otras gestiones, pero no tengo la incertidumbre que conllevan los atascos, por ejemplo. Por las tardes puedo quedar con los amigos, salir a correr, en bicicleta… y enseguida estoy en la montaña.
¿Cómo fueron los inicios de Liken Skis?
Éramos tres amigos muy inquietos y con muchas ganas de encontrar algo que nos apasionara y motivara, más allá de desear un cambio profesional. Toni, Adrià y yo buscábamos alguna cosa que pudiera relacionar los dos ámbitos. Uno de ellos tuvo la idea de hacernos nuestros propios esquís. Fue entonces cuando empezamos la tarea de documentarnos, de formarnos. El resultado fue muy emocionante, ¡una pasada! La sensación de estar esquiando por primera vez con algo que has hecho tú mismo, ¡aporta tanta felicidad! ¡Creo que no se puede ser más feliz! Cuando haces una cosa con tus propias manos y además practicas un deporte, una actividad en plena naturaleza que te llena tanto… ¡Es indescriptible!
Después de la incertidumbre y los miedos iniciales acerca de cómo podría fluir todo aquello, la idea fue madurando durante unos tres años. Cada uno de nosotros siguió su camino: mis dos compañeros cambiaron de trabajo y yo seguí soñando con este proyecto y apostando por él. Hice un curso de emprendimiento, estudié las técnicas de producción existentes en aquel momento, analicé los esquís que había en el mercado, visité otros centros para aprender los procesos… Me preparé… y un buen día dejé el trabajo y me lancé a impulsar Liken Skis.
El alma de los esquís la determinan un corazón de madera noble, el proceso de elaboración lenta y artesanal, que incorpora la tecnología más avanzada e innovadora, y el conocimiento y la dedicación. El resultado es un producto de alta calidad.
Las sensaciones fueron diversas: de dejar un puesto en una multinacional donde todo es seguridad y confort, buenas condiciones y donde estaba muy bien valorado…—un gran trabajo, aunque a mí me faltaba vocación, motivación, ilusión, pasión…—, pasé a la incertidumbre. Se me generaron miedos, dudas. Pero tenía claro que era aquello lo que quería, lo que me ilusionaba. Fue un cambio hecho con convencimiento pero no del todo fácil.
Al principio, además, como emprendedor, ¡quería correr mucho! Después de una gripe y una lumbalgia, una vez pasado el primer mes, aprendí que nada es tan urgente, y a regularme y alcanzar un ritmo diario sin estrés. Con el paso del tiempo, me convencí cada vez más de todo esto. Los esquís se iban vendiendo, la clientela estaba muy contenta con el producto, la gente que descubría la marca quedaba encantada… Se ha ido haciendo mucho trabajo que poco a poco me ha ido dando mucha seguridad. Definitivamente, ¡ha sido un gran acierto, este cambio!
En vuestra página web se explica que cuando practicas el esquí surge tu vertiente más creativa y emocional. ¿Qué supone para ti, deslizarte por las montañas con unos esquís propios diseñados y fabricados personalmente?
Es una sensación, una felicidad y una emoción indescriptibles. No puede expresarse con palabras. Y lo veo también en los clientes. Al haber mucha proximidad durante el proceso de creación —lo vamos comentando, les envío fotos…—, cuando les entrego los esquís aprecian el trabajo artesanal que hay detrás. Y cuando esquían, dicen sentirse privilegiados.
En mi caso, eso se multiplica por 10. Con las sensaciones en cada giro, al alcanzar una cumbre remota, al llegar a algún valle perdido del Pirineo… En cada lugar siento, más allá del esfuerzo, que mis esquís me han llevado hasta allí y que me darán la seguridad de bajar por la montaña sin miedo.
Los esquís son robustos y retornan un buen comportamiento a la hora de esquiar con todo tipo de nieves. Y valoro —y se valora— mucho el poder encontrarse en un entorno expuesto y disponer de un material de alta calidad y con muy buenas prestaciones que me da seguridad y que me hace disfrutar mucho más de la actividad.
Habláis de retornar al bosque aquello que de él procede. ¿De qué manera se traslada, el carácter del Pirineo, a vuestros esquís?
En el caso del carácter pirenaico que los impregna, hay que mencionar la orografía propia del Pirineo, con valles muy cerrados, rincones muy perdidos y un territorio salvaje… Este paisaje es muy diferente de los grandes espacios abiertos de Canadá, por ejemplo, donde se puede esquiar con esquís muy anchos con mucha flotabilidad, sobre nieve polvo de muy buena calidad. Aquí tenemos generalmente condiciones no tan favorables, con nieves costra, nieves duras, nieve helada, rincones en los que no toca el sol y donde la nieve está en mal estado… También tenemos días con muy buenas condiciones y con una nieve fantástica, por supuesto, pero en muchos casos las nieves son muy variables y los entornos muy salvajes (eso si se practica el esquí de montaña más inhóspito y remoto, que es el que yo concibo: el esquí de travesía que te va llevando por lugares distintos cada día).
Es pensando en todo este tipo de condiciones, de nieves y en la orografía de las montañas, que defino y diseño los esquís. No son esquís para nieve polvo puramente, sino muy polivalentes: el objetivo es conseguir un esquí (para el Pirineo principalmente, porque ahora mismo está enfocado a este público) todoterreno, con muy buenas prestaciones para muchos tipos de nieve. Por otra parte, también fabrico esquís para cualquier tipo de pista (de aquí, de los Alpes…) y esquís de freeride para llegar a públicos de otras cordilleras de Europa o de fuera. Pero el producto inicial es el esquí genuino del Pirineo, todoterreno y que permita “sobrevivir” en todo tipo de situaciones y nieves.
Aunque fabrica durante todo el año, Oriol recomienda a la clientela que haga el pedido en mayo/junio, para poder así disponer de los Liken en noviembre.
¿Qué distingue vuestros productos de otros esquís? ¿Cuáles son sus puntos fuertes?
Hay una gran diferencia entre los esquís convencionales y los esquís artesanales. No solo por cómo están fabricados, obviamente, sino también por sus características. Como ya es mucha la gente que ha esquiado con esquís convencionales, el feedback es muy similar: los esquís de fabricación industrial de gama baja y media no son, directamente, comparables con mis esquís. Y si los comparamos con los de gama alta de otras marcas, los esquís Liken, en lo que se refiere al comportamiento, no tienen nada que envidiarles, con muy buenas prestaciones y unos atributos muy ventajosos respecto de los otros: no vibran (la nobleza de la madera hace que sean muy estables y vibren muy poco), motivo por el cual la persona se cansa mucho menos, son muy ligeros y permisivos, y la reacción al paso por curva, que normalmente es muy exigente con los esquís convencionales, es menos exigente y permite disfrutar más, con mucho menos cansancio.

Como puntos fuertes, además de las prestaciones y los beneficios del uso por parte del usuario, está todo lo demás: los esquís son de madera, originales y singulares (no hay dos iguales aunque la base sea un mismo modelo y material), versátiles y personalizables en la marquetería (el cliente puede grabar una imagen, con acabados muy chulos). También destaca el propio modelo de negocio, ya que los esquís se fabrican bajo pedido y a petición del cliente, que puede hablar con el fabricante e introducir matices durante el proceso de fabricación. Es un producto barato para quien valora estos aspectos, que lo definen como un esquí fantástico.
Decís que pretendéis hacer felices a vuestros clientes. ¿Cómo cuidáis esta relación?
La proximidad, la relación directa con la marca, con el diseñador y el fabricante es lo que valoran los clientes. Para mí, la felicidad de los clientes es mi máxima realización, como persona y como profesional. Personalmente, me gusta que la gente que me rodea sea feliz, y muchos de mis clientes pasan a convertirse prácticamente en amigos. Esto mantiene la pasión por lo que hago, pensando en quien disfrutará del producto mientras lo fabrico.
Esta relación, que podría acabarse cuando entrego el esquí, me gusta mantenerla, ya que se ha establecido un vínculo con la persona, que tiene un objeto que valora porque lo ha hecho Oriol con muchas horas de dedicación, y esta relación yo la cuido. Desde el primer día en que un cliente esquía con unos Liken, estoy en contacto con él para saber cuáles son sus sensaciones, y el feedback que me devuelve es energía para seguir. También hago una o dos esquiadas sociales cada año con los clientes, organizamos una jornada en la que les ofrezco la posibilidad de probar nuevos modelos de temporada, y de cara al verano, la idea es organizar un encuentro, una barbacoa, con los clientes y sus familias.
Esto en lo que se refiere a los esquís de pista. En lo que respecta a los esquís de montaña (una actividad colectiva), el perfil de la clientela es distinto. Por eso he creado un grupo de WhatsApp al que voy añadiendo los nuevos clientes, y a lo largo del año intento hacer una o dos salidas sociales de nivel bajo-medio para que todo el mundo llegue. Esto permite que las personas se conozcan, y crear así un ambiente muy amistoso. Este año, además, como hay gente que ha esquiado toda la vida pero se está iniciando en el esquí de montaña, he organizado un curso de nivología y aludes oficial con una de mis colaboradoras, de un fin de semana, únicamente para clientes Liken.
Desde que en el año 2018 Oriol Baró puso en marcha Liken Skis, ha conseguido tener un estilo de vida que le hace sentir realizado cada día, plasmar su creatividad en su producto y alinear sus valores más importantes.
Creéis que esta conexión especial con unos esquís creados artesanalmente se traslada hacia un respeto por la montaña y el entorno?
Es imposible ser coherente en todo en la vida, y si partimos del respeto hacia la naturaleza y el entorno, solo pensar en todo lo que implica el esquí como actividad de ocio, que todo genera residuos e impacto en el medio ambiente, no es posible decir que estemos haciendo algo sostenible con el medio.
Pero es verdad que si nos comparamos con la fabricación de esquís industrial, somos indudablemente más sostenibles. Partimos del hecho que, en lugar de materiales plásticos, utilizamos madera, y que en lugar de ser multinacionales somos un modelo de negocio a pequeña escala, respetuoso con el entorno y la montaña.

En lo referente a los residuos que se generan en el proceso de fabricación, los gestionamos con criterios de responsabilidad: reciclo todos los materiales sobrantes; utilizo madera natural y estoy a punto de encontrar un proveedor local (madera de fresno de Gerona), así como conseguir todas las maderas con certificación FSC. También apuesto por resinas epoxi biobasadas —mucho menos contaminantes que las industriales, porque se aprovechan de otros procesos de la industria.
Hablas de crecer y mejorar día a día. ¿Cuáles son tus objetivos, de cara al futuro?
El crecimiento desde que inicié Liken Skis ha sido brutal. Para mí, crecer y mejorar es ser consciente y aprender de los errores —algunos, producto de la falta de experiencia—, para hacerlo todo mejor y con más criterio. He aprendido mucho durante este tiempo.
En lo que se refiere a los objetivos, me gustaría seguir trabajando en esta línea, con rigor, con criterio, con seguridad, calidad, honradez, proximidad con el cliente…, y que la gente reconociera estos valores en la marca. Quiero que se me conozca como una persona honesta que ofrece un producto de calidad… que la gente prescriba mis esquís a sus familiares y amigos, porque eso querrá decir que Liken Skis les gusta y les convence, y que querrán trasladar esa felicidad a sus círculos cercanos. Que Liken se consolide como una marca catalana, del Pirineo, de referencia por sus valores muy claros y por un criterio muy coherente.
Es maravilloso que la gente reconozca los esquís. ¡Me hace muy feliz saber que la gente valora la marca!
Es una pasada poder hacer lo que quiero hacer, como quiero hacerlo, manteniendo mi esencia y que la gente valore y admire el resultado. Querría mantener esta integridad y carácter genuino.
Liken Skis
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Persona de contacto: Oriol Baró