Tresors del Cadí

Tresors del Cadí es una explotación de agricultura ecológica situada en el pequeño pueblo de Ansovell, al pie de la sierra del Cadí, a 1.338 m de altitud. Allí producen “trumfes” (patatas), ajos, cebollas y calabazas, entre otras hortalizas todas ellas con la certificación CCPAE (Consejo Catalán de la Producción Agraria Ecológica).
Un entorno muy particular y unas condiciones del terreno y climatológicas especiales otorgan a sus productos unas características únicas. Las descubrimos a continuación.

Agricultura ecológica de alta montaña

El cultivo de secano que llevan a cabo en la explotación de agricultura ecológica de Tresors del Cadí proporciona a sus frutos unas particularidades muy especiales: son más gustosos, dado que acumulan más reservas minerales y menos cantidad de agua; la tierra franco-arenosa existente al pie del Cadí evita que se desarrollen con formas irregulares debido a la dureza del terreno, y la altitud y la baja humedad atmosférica dificultan la aparición de la mayoría de plagas y enfermedades.

De este modo, a casi 1.400 m de altitud, Tresors del Cadí cultiva “trumfes” (patatas) del Cadí de la variedad Kennebec, de textura suave, carne blanca, consistente y muy sabrosa, piel muy fina y de larga conservación que ofrecen de octubre a marzo.
Entre los meses de septiembre y febrero, comercializan sus cebollas del Cadí de la variedad Figueres, de sabor dulce, poco picante y forma ligeramente aplanada. A diferencia de las demás cebollas de esta variedad cultivadas en otras condiciones, estas se conservan mejor y tienen una textura más crujiente.
De también excelente conservación, los ajos del Cadí, de la variedad morada, son ligeramente picantes y se caracterizan por el gran tamaño de sus dientes. Se pueden encontrar de julio a marzo.

El propietario de esta explotación, David Masferrer, nos explica que el proyecto nació en el año 2016, fruto de su inquietud y de las ganas de trabajar en algo que fuera positivo para él y a la vez para su entorno. Además, ese algo había de ser coherente con su manera de hacer y de pensar. Fue entonces cuando descubrió Ansovell y allí decidió desarrollar su proyecto: “Hasta que no me decidí a buscar tierra para cultivar, prácticamente no conocía Ansovell, tan sólo había estado allí en una ocasión. Sí que conocía bien el Pirineo, la sierra del Cadí y a la gente de estos lugares dado que desde el año 2013 vivo en el Pirineo y ya desde mucho antes había puesto los pies con ocasión de numerosas excursiones y actividades diversas. Ahora el vínculo es mucho más fuerte, ya que el pueblo es muy pequeño, solamente vivimos 10 o 12 personas y todos nos conocemos. En lo que se refiere al entorno, la sierra del Cadí es un telón de fondo que te atrapa y la panorámica desde el pueblo es un verdadero placer para los sentidos, hace que te sientas a gusto.”

“Emprendí este proyecto por diversos motivos, el primero de los cuales fue por coherencia.”

El creador de Tresors del Cadí se define a sí mismo como una persona inquieta y curiosa, con muchas ganas de aprender y de conocer cosas nuevas. Comenta que el suyo ha sido un proyecto personal que decidió emprender en solitario, si bien desde el primer día contó con el apoyo y la ayuda de su pareja, especialmente en las épocas de más trabajo. “Me lancé a este proyecto por varios motivos, el primero de los cuales fue por coherencia. Estaba trabajando en una multinacional con una gran cadena de poder y de accionistas. Disponía de un buen cargo y un buen sueldo, pero tenía que obedecer órdenes y aplicar criterios que no compartía y que me incomodaban. El segundo motivo fue el reto y la libertad que suponen sacar adelante un proyecto propio; era muy tentador y llevaba dándole vueltas desde hacía mucho tiempo. Por último, estaba el lazo que siempre he tenido con el mundo de payés y de la tierra, desde mi familia hasta mis amigos y conocidos, así como también la estima y el vínculo que siento hacia la naturaleza.”

Productos con un sello único

De los productos de Tresors del Cadí destaca su sabor acentuado, su forma homogénea y el hecho de que se trate de frutos sanos. “No es sólo la altura la que influye en sus cualidades, sino el conjunto edafoclimático de la zona (la combinación de las características del suelo y del clima) —nos comenta David. Hay que tener en cuenta que nuestros campos de cultivo están rodeados de bosque, en medio de un ecosistema muy rico y, además, en el interior del Parque Natural del Cadí-Moixeró. Esto nos favorece especialmente en lo que se refiere a las plagas y enfermedades. Por ejemplo, ciertas enfermedades fúngicas como puede ser el mildiu, no encuentran las condiciones de humedad ni de temperatura para proliferar, si bien, en algunas ocasiones pueda surgir algún pequeño foco. No es fácil diferenciarlos al paladar de otros frutos cultivados en zonas más bajas. Son las personas de más edad, que tienen una mayor experiencia en degustarlos, las que más a menudo valoran las características de nuestros alimentos.”

“Los productos de Tresors del Cadí destacan por su sabor acentuado, la forma homogénea y el hecho de que se trate de frutos sanos. Nuestros campos de cultivo están rodeados de bosque, en medio de un ecosistema muy rico y, además, en el interior del Parque Natural del Cadí-Moixeró.”

El día a día de la explotación está repleto de obstáculos: “Hemos escogido trabajar en un entorno que, por una parte, aporta cosas muy positivas, pero que por otra, añade muchas dificultades. Hay mucha fauna, salvaje y doméstica —jabalíes, corzos, conejos, vacas, caballos…—, que a menudo dañan los cultivos y nos provocan importantes pérdidas. Los largos y duros inviernos nos dificultan mucho el trabajo y, además, un inconveniente destacable es la distancia existente entre nosotros y los consumidores de nuestros productos. Hay que tener asimismo en cuenta las averías de la maquinaria, las inversiones constantes para ir mejorando, los bajos precios que nos pagan por nuestros productos…y no continuo, porque ¡la lista sería demasiado larga!

Las patatas (trumfes), ajos y cebollas de Tresors del Cadí disponen del sello del CCPAE (Consejo Catalán de la Producción Agraria Ecológica), una certificación que garantiza a los clientes que las hortalizas están libres de productos químicos y que cumplen con la normativa europea de producción agraria ecológica.
“Es una buena herramienta especialmente para los clientes que todavía no nos conocen, que no nos han visitado o que todavía no tienen la confianza suficiente. Pero sin duda, la mejor manera de saber cómo cultivamos es visitándonos. En contrapartida, disponer de ese sello nos comporta un importante incremento del coste de producción.” David comenta que, para garantizar una producción ecológica, utilizan semilla y plantel ecológicos, no hacen tratamientos a los cultivos con productos químicos, y utilizan abonos naturales. Explica que cada temporada se plantean cultivar otros frutos, si bien hasta ahora se han visto limitados por el régimen de secano puesto que no disponen de ningún sistema de riego. De toda manera, afirma que el próximo año dispondrán de una pequeña parcela con riego lo que les permitirá emprender nuevos cultivos.

La concienciación del consumidor, esencial

En Tresors del Cadí hacen un esfuerzo considerable por darse a conocer, un hecho que, según nos dicen, ayuda a la promoción del territorio. Si se lo piden, pueden organizar visitas a la explotación y también forman parte de la asociación de productores y artesanos Menja’t l’Alt Urgell, un vínculo que les permite crear sinergias con otros productores y artesanos de la zona.
Sus productos pueden encontrarse, precisamente, en las tiendas que Menja’t l’Alt Urgell tiene en la Seu d’Urgell y en Montferrer así como en diversos establecimientos de productos ecológicos de la Cerdanya, el Berguedà y el Bages, principalmente.

Pedimos a David cómo se imagina el futuro del sector primario en nuestro país, partiendo de su experiencia y nos comenta que es difícil de imaginar: “El escenario no es muy prometedor, están desapareciendo muchas explotaciones agrarias cada día y las administraciones no garantizan un marco favorable para su continuidad. Sin embargo, hay algunos proyectos como el nuestro, y nosotros estamos dispuestos a sacarlo adelante, dejándonos la piel, a pesar de las dificultades.”

“Es importante que el consumidor sepa apreciar los alimentos que le benefician y los pague a un precio justo para el productor.”

David considera que la apuesta para hacer viable el sector primario pasa por la complicidad del consumidor, por que sepa apreciar un buen alimento, beneficioso para él, y pague un precio justo para el productor. Pero al preguntarle si cree que la gente sabe apreciar la labor y la pasión que hay vinculadas a un producto ecológico y de calidad como los de Tresors del Cadí, su respuesta es contundente: “Rotundamente, no. Hay muy poca gente que lo aprecie. Es triste, porque ello revierte directamente en nuestra salud, pero en general lo primero que miramos al comprar es el precio y, evidentemente, un producto de proximidad, ecológico y de calidad, será siempre más caro.”
En cualquier caso, se muestra optimista y confía en su obstinación por seguir adelante: “De momento, el año que viene, ampliaremos la superficie de cultivo, pasaremos a cultivar más de 30 variedades de frutas y hortalizas, e incorporaremos un nuevo trabajador, es decir, que el futuro es esperanzador.”



Tresors del Cadí

Agricultura ecológica de alta montaña

C/Alsina, 8
25722 Ansovell (Lérida)

+ 34 696 061 289
info@tresorsdelcadi.cat
www.tresorsdelcadi.cat

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Persona de contacto: David Masferrer

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