Bodegas Bal Minuta

A más de 1.300 metros de altura, los viñedos de Bodegas Bal Minuta, en plena alta montaña, nos brindan la posibilidad de saborear el alma del Pirineo. En Barbenuta, así como en Embún y en Rapún, en el Valle de Tena y el Valle de Hecho, nace el Vino de las Nieves, de la mano de los enólogos Pilar Gracia y Ernest Guasch. Este singular proyecto familiar de altura se desarrolla conservando la forma de trabajar y las costumbres de los agricultores de la zona.

Las viñas más altas de la Península Ibérica

“Nuestro objetivo principal siempre ha sido poder elaborar vinos de calidad y, con ello, poder vivir y dar vida, en el entorno rural.” Así describen la razón de ser de Bodegas Bal Minuta sus dos emprendedores.

Pilar Gracia y Ernest Guasch se conocieron en 2006 mientras cursaban sus estudios de enología en la facultad Rovira i Virgili de Tarragona. Allí comenzaron una relación, de la que surgió la semilla de su proyecto. Tras desarrollar su formación y sus respectivas trayectorias profesionales en empresas vitivinícolas y bodegas a nivel internacional, y después de distintas experiencias en territorios con peculiaridades climáticas, ambos decidieron emprender su propia iniciativa.

Ya en el año 2010 indagaron sobre el tipo de vino que querían hacer. Para elegir el mejor lugar donde plantar sus vides, realizaron primero un análisis climático y tomaron muestras de suelos de una zona del Valle de Arán (Lérida) y al año siguiente, comenzaron las plantaciones cerca de Les, a unos 700 metros de altura.

Pero fue en 2012 cuando su inquietud les llevó a Barbenuta, zona de la que tomarían el nombre para su bodega. “Mi abuela —cuenta Pilar— es de Barbenuta y nos parecía un lugar privilegiado para plantar un viñedo de altura. Buscábamos la altura porque ya en la universidad entendimos que era necesaria para ganar en frescura, equilibrio y calidad en los vinos.” En cuanto a la denominación del proyecto, nos indican que Bal Minuta, en la fabla aragonesa, siginifica ‘Valle Pequeño’, pues este microvalle se conocía con este nombre, que más tarde derivaría en Barbenuta.

“Buscábamos la altura porque ya en la universidad entendimos que era necesaria para ganar en frescura, equilibrio y calidad en los vinos.”

Allí comenzaron a plantar vides, de variedades como riesling, gewürztraminer, chardonnay, pinot noir y cabernet franc, a más de 1.300 metros de altitud, convirtiéndose en las viñas más altas de la Península Ibérica.

Desde entonces, han ampliado sus plantaciones de Barbenuta y adquirido viñas centenarias de la variedad garnacha en Embún, a 700-800 metros de altura. Hoy en día, comercializan el Vino de las Nieves (blanco joven con las variedades riesling, gewürztraminer y chardonnay y tinto joven con garnacha y cabernet), el Viña Balén (tinto con crianza en barrica, con garnacha centenaria), el espumoso ManelMía (100 % riesling, con 20 meses de crianza), y el vino de licor Nieu (50 % moscatel y 50 % semillón).

Bodegas Bal Minuta dispone de un blog con historias y consejos sobre el mundo del vino y la agricultura, donde tratan temas como aprender a segar la hierba con animales, el maridaje entre el vino y la música, los utensilios imprescindibles para trabajar en el campo con nieve.

Equilibrio natural

“Nuestra esencia es el equilibrio natural que nos aportamos el uno al otro y la pasión por lo que hacemos”, nos cuentan Pilar y Ernest. “En Bodegas Bal Minuta trabajamos en ecológico y de forma manual y artesanal, porque es lo que requiere esta tierra y estas condiciones climáticas, que limitan por ejemplo los marcos de plantación y otras muchas acciones que llevamos a cabo.”

Dicen de sus vinos, que su característica principal es que “los pruebas y saben a un vino que nunca antes has probado. Son muy diferentes, ya que en nuestro país estamos acostumbrados a vinos bastante alcohólicos y faltos de acidez, y los nuestros, sin embargo, son todo lo contrario. Para nosotros son singulares por la altitud y la zona en la que nos encontramos; de hecho, pertenecen a la Reserva de la Biosfera Ordesa Viñamala, es decir, nos encontramos en una zona única en nuestro país. Y también podríamos decir que nuestros vinos nacen de uvas con 0 nivel de contaminación ni ambiental ni residual, ¡porque hasta las aguas son puras aquí!”

En efecto, Pilar y Ernest sostienen que su vida, en Barbenuta, está llena de paz, “principalmente porque a esta altitud no existen ruidos de fondo, ni contaminación lumínica ni muchas otras cosas que exciten o distraigan, por lo que aun estando trabajando sentimos una gran paz interior y exterior. El mayor reto, eso sí, ha sido convivir con la nieve durante los meses de invierno, pero también hemos de decir que nos gusta bastante, lo cual lo ha hecho más fácil.”

“En Bodegas Bal Minuta trabajamos en ecológico y de forma manual y artesanal, porque es lo que requiere esta tierra y estas condiciones climáticas. El resultado es un vino diferente, que nunca antes se ha probado.”

Recuperando la tradición vinícola

El proyecto ha marcado sus trayectorias por completo. “Vivíamos en el Priorat, en Catalunya. Allí teníamos nuestra vida montada (¡muy cómoda, por cierto!) y este proyecto nos la ha «complicado» pero de forma positiva. Aunque realizamos muchos sacrificios y esfuerzos, cada día nos levantamos con ilusión por lo que hacemos y contentos de ver cómo sigue adelante todo lo que, poco a poco, hemos construido.”

Su Vino de las Nieves nace en Barbenuta, así como en Embún y en Rapún. Precisamente en Embún había anteriormente una tradición vinícola, pero con el tiempo las viñas han ido desapareciendo. Pilar y Ernest consideran que con proyectos como Bodegas Bal Minuta se puede recuperar y dinamizar esta actividad en la región, así como la economía del territorio: “Durante estos años, la población autóctona nos ha observado con cautela porque no creía que fuera posible hacer buen vino o vivir de ello aquí. Nosotros creemos todo lo contrario, y con el paso del tiempo creo que podremos demostrarlo, y ayudar a que la gente recupere este legado en una zona deprimida como es la alta montaña.”

Desde su experiencia, auguran un buen futuro para el sector primario en los territorios de altura, porque ven “que es posible y que funciona. Creemos que, cada vez más, la gente joven que vive en ciudades se trasladará a los pueblos, con una mejor calidad de vida, y entre ellos, especialmente a las zonas de montaña. Además, el cambio climático también les empujará a «subir».”

“Con nuestra experiencia podremos ayudar a que la gente recupere el legado de la tradición vinícola en esta zona de la alta montaña.”

Creen que pueden ser un modelo a seguir para muchas personas que desean hacer un cambio importante en su vida e iniciar un proyecto similar. Por eso les aconsejan que lo hagan: “Que salgan de su zona de confort  y den el salto a hacer aquello en lo que creen o que les hace felices. Eso sí, con cabeza y paso a paso, teniendo muy claro que hay que trabajar muchísimo, pero que hacer lo que a uno le gusta agota menos que ir a un trabajo «normal».”

Un vino que contribuye a revalorizar las zonas rurales

Los vinos de Bodegas Bal Minuta se pueden adquirir online, mediante su página web, o en distintos puntos de venta (en la web también se incluye un mapa interactivo en constante actualización con estos puntos de venta). Comprarlo implica, según Pilar y Ernest, “contribuir y favorecer a las zonas rurales, porque si crecemos, ofrecemos puestos de trabajo en las mismas y asentamiento de gente joven en la zona rural. Implica contribuir a un consumo de más calidad y no basado en la cantidad (Filosofía de Slow Wine), y también apostar por productos ecológicos y sostenibles.”

Cuando les preguntamos si consideran que los consumidores valoran el esfuerzo que supone crear un vino a esta altura, nos responden que hay de todo: “Nos hemos encontrado con mucha gente que solo ve el precio del producto final y te dice que es «caro», porque no tiene ni idea de vinos ni de agricultura ni de todo lo que conlleva. Pero en el polo opuesto, hay muchas personas que valoran proyectos y productos como el nuestro, totalmente diferenciados, y que en sus negocios luchan por ponerlos en valor y darlos a conocer al consumidor final, educándolo al mismo tiempo en una agricultura más responsable con el medio ambiente y con la población rural. Esa es la gente con la que trabajamos.”

“Comprar nuestros vinos implica contribuir y favorecer a las zonas rurales, contribuir a un consumo de más calidad y apostar por productos ecológicos y sostenibles.”

Son optimistas respecto al futuro: “Actualmente producimos 5.000 botellas, pero en dos años entrará en producción un viñedo que plantamos en 2019, y entonces llegaremos a las 12.000 botellas. Nuestro proyecto inmediato es la construcción de la bodega (ya que actualmente elaboramos en un vivero de empresas), y en ello va toda nuestra ilusión y energía de este año.”




Bodegas Bal Minuta

Las viñas más altas de la Península Ibérica

Bodegas Bal Minuta
Calle Baja, 7
Barbenuta-Biescas (Huesca)

+ 34 677 254 659
+ 34 669 398 188

info@bodegasbalminuta.es
www.bodegasbalminuta.es

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Personas de contacto: Pilar Gracia y Ernest Guasch

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